¿Cómo conseguimos esas imágenes coloridas?

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¿Cómo conseguimos esas imágenes coloridas?

Hay momentos en que la realidad supera a la ficción. Y en el caso de las imágenes espectaculares del cosmos que recibimos del Telescopio Espacial Hubble, el resultado no tiene nada que envidiar a los grandes efectos especiales de Hollywood. Pero la gran pregunta que surge al admirar estas impactantes instantáneas espaciales es cuán reales son. Es decir, Si estuviéramos flotando en el espacio, ¿es eso lo que veríamos? La respuesta está en el procesamiento astronómico de imágenes, la técnica por la cual coloreamos el universo.

Comenzando con el gris

Tanto en la vida como en el universo, no todo es blanco o negro. Entre estos dos extremos hay una amplia gama de matices, conocidos popularmente como grises. Si miramos los datos brutos capturados a través de los grandes telescopios espaciales, las imágenes que obtenemos del universo se presentan como un gran conjunto de píxeles grises de diferente intensidad.

En las imágenes más simples, capturamos el cosmos, de unos 8 bits de profundidad, puedes representar hasta 256 tonos de gris. En estos casos, los píxeles con un valor 0 representarían el color negro y aquellos con el valor 256 ellos corresponderían al blanco. En imágenes de 24 bits, aquellas que normalmente utilizamos para ilustrar el mundo actual de la astrofísica o como fondo de pantalla para nuestros dispositivos electrónicos, la escala de grises recolectada puede representar hasta 16 millones de colores.

Una vez que hemos recibido estas instantáneas primas del universo, es hora de empezar a pintarlas. Para iniciar este proceso, podemos imaginar que el conjunto de píxeles que tenemos es equivalente a los dibujos que pintamos en función de los colores indicados en las instrucciones. De acuerdo con esta misma lógica, el cosmos puede ser inundado con colores siguiendo las indicaciones y usando las paletas de colores RGB y CMYK.

Explosión de color

Como si fueran influenciadores, los grandes telescopios espaciales trabajan principalmente con filtros. Pero a diferencia de los instagramers, los dispositivos de exploración espacial usan las lentes para capturar diferentes longitudes de onda. Es decir, cada filtro se usa para capturar el espectro de un color. El resultado obtenido es un conjunto de instantáneas del mismo elemento tomadas con diferentes lentes, cada una de las cuales captura una exposición de color.

Desde allí hasta las coloridas imágenes que nos dejan sin palabras, solo hay un paso. Esta etapa de la edición fotográfica consiste en la superposición de imágenes capturadas por los filtros. Después de apilar todas las capas, el resultado obtenido muestra la amplia gama de colores y tonalidades a las que estamos acostumbrados, pero que, en realidad, está lejos de los píxeles grises capturados por el telescopio.

Después de un largo proceso de edición, composición y descomposición de la imagen, la pregunta que surge es si el universo que tenemos creado Es realmente así. Es decir, Si estuviéramos sentados en la parte posterior del Hubble, ¿veríamos exactamente lo mismo que hemos obtenido después de procesar los datos que nos envía? La respuesta a esta pregunta dependerá de la precisión con la que habremos trabajado en las exhibiciones de banda de color. Por supuesto, también dependerá de si trabajamos con fines puramente científicos o estéticos.

¿Por qué pintamos el universo?

Si las grandes agencias espaciales como NASA o ESA invierten millones para enviar un telescopio espacial a la órbita, no es así, al final del día, podemos tener bellas imágenes para compartir en las redes sociales. La razón principal por la que estudiamos los colores del universo es explorar qué hay más allá de los confines terrestres. Aunque estamos muy lejos de poder llegar a todos los puntos del cosmos que hemos fotografiado hasta ahora, tener una imagen de estos nos puede dar pistas valiosas sobre lo que está sucediendo a cientos de años luz de la Tierra.

Una nebulosa de tintes rojizos, por ejemplo, nos daría pistas sobre la presencia de azufre. Si el tono fuera azul, estaríamos ante muestras de oxígeno. Y si por casualidad fuera verde, podríamos especular sobre la existencia del hidrógeno. De acuerdo con esta misma lógica, el el color obtenido después del procesamiento de las imágenes también podría darnos pistas sobre la edad y el estado de las estrellas, lo que indica si el cuerpo celeste está muriendo o acaba de nacer.

El universo en tus manos

La cantidad de información que recibimos del espacio es excepcional. Sin embargo, solo unos pocos cuadros logran captar la atención de astrónomos y astrofísicos que se dedican a dar color al cosmos. Y aquí es donde el aficionados a la fotografía astronómica, apasionados por el espacio y la fotografía, que dedican parte de su tiempo a crear imágenes inéditas del universo. Consciente del enorme potencial que se encuentra en estos voluntarios, cada vez hay más foros que surgen para recoger las obras, dudas y observaciones de quienes dedican su tiempo a colorear el cosmos. Un ejemplo de eso, el grupo de Facebook creado por los jefes del Telescopio Espacial Hubble para recoger los resultados de las observaciones del viajero espacial.

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By | 2018-07-14T08:39:00+00:00 julio 14th, 2018|Noticias|Comentarios desactivados en ¿Cómo conseguimos esas imágenes coloridas?

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